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sábado, 21 de febrero de 2015

16 de Febrero de 1995

He nacido el 16 de Febrero de 1995. Era una fría noche de invierno polaco. Nevaba. Los copos blancos caían sobre las calles, las aceras, las ventanas... Y en medio de esa noche, unos minutos pasadas las 12 mi pequeña cabeza con un poco de pelo negro asomó al mundo. durante unos segundos, fui la persona más joven de la tierra. Abrumada ante tanta responsabilidad rompí a llorar. Fue mi primer llanto. Un llanto de bebé, lleno de temor ante el encuentro con el mundo, un llanto del que ha sido arrancado de su nido de paz y tranquilidad y traído a otro lugar, un llanto sincero, un llanto que escondía muchos sentimientos; ninguno de los cuales por entonces yo pudiera decir con palabras. Así fue mi primer llanto. Resonó entre las blancas paredes de aquel viejo y silencioso hospital e hizo que a los médicos les saliera una sonrisa en los labios. Yo era un éxito más en su carrera. Había nacido sin problemas, todo saldría de maravilla... al menos para ellos

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una casa de amor para ti

"Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos.
Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.
El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño para sentirse incomodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas.
No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón.
No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo.
Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofa de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirme a mi. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson.
El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos, sobre todo al principio alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más."
Risto Mejide

lunes, 25 de agosto de 2014

Cuento de machismo y cansancio

Os voy a contar un cuento. Bueno, mejor una historia. Que los cuentos suelen ser falsos y este cuento, por desgracia es muy real
"Tío se baja del bus. Tío pide cigarro. Tío se va sin cigarro. Tío viene y pregunta qué bus cojo. Tío pregunta de donde soy, cuantos años tengo, a qué hora llega mi bus... Pintando contesta y se inquieta un poco. Tío comenta que solo quedan cinco minutos para que venga el bus de Pintando. Tío pregunta nombre. Dice que es un nombre bonito. Tío pregunta si Pintando tiene novio. Pintando contesta con un escueto sí. Llega un bus. Pintando cruza los dedos esperando que sea el suyo. Es un 724 que pasa de largo. Tío parece que se alegra. Tío dice: "Eres mazo de guapa tía". Pintando suelta un rollo sobre que no es mérito suyo; que todos nacemos como nos toca y bla, bla, bla. El tío dice que mola. Llega una viejecita y se sienta en la parada en medio de los dos. El autobús de Pintando viene 30 segundos más tarde. Pintando respira aliviada cuando Tío no se sube a su bus."
¿Fin?
No, joder, no.
Hoy sí.
Pero, y mañana?
¿Volveré a encontrarme a este tío? ¿Querrá solo hablar? ¿Calculará cuanto tiempo tiene hasta que llegue mi autobús?
¿Y a cualquier otro tío?
Siempre habrá un Tío borracho o no, que querrá o no hablar, que calculará cuanto queda para que venga mi bus, que me preguntará si tengo novio. Y yo tendré que responder. Tendré que dar detalles de mi vida a ese extraño solo ¿para qué? Para sentirme más tranquila. Para notarle entretenido y que deje de calcular cuanto tiempo queda para que venga mi bus, que deje de pensar qué puede hacer en esos 5-10-15 minutos.
Para que no piense en violarme, vamos.

domingo, 25 de mayo de 2014

Historia

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:

"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno es un lobo enojado, violento y vengador. El otro es cariñoso y lleno de amor"

Preguntó el nieto: 

"Abuelo, ¿qué lobo ganará la pelea?"

Y el abuelo contestó:

"Aquel al que yo alimente"

lunes, 19 de mayo de 2014

Pequeño cuento de amor

Hace tiempo, alguien me enseñó este cuento y me gustó tanto, que hoy quiero compartirlo con vosotros :)

"Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar.

El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.
Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.

Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.

El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?’

Él sonrió y me acarició la mano.

‘Ella no sabe quien soy, pero yo aún sé quien es ella.’"
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